Publicaciones del Muséu del Pueblu d’Asturies

 

Escritos de la vida cotidiana

De La Habana, Nueva York y México a GijónDe La Habana, Nueva York y México a Gijón. Cartas del emigrante Sixto Fernández a su hermana Florentina (1913-1932)

Edición y prólogo de Alfonso López Alfonso

De La Habana, Nueva York y México a Gijón. Cartas del emigrante Sixto Fernández a su hermana Florentina (1913-1932)
2012
155 p.
(Escritos de la vida cotidiana; 3)
I.S.B.N.: 978-84-96906-37-2
12,00 EUR

Como la mayoría de los emigrantes que dejaron Asturias entre mediados del siglo XIX y 1936, Sixto Fernández fue a La Habana, con la vida por delante, a comerse el mundo. Cuando en febrero de 1913, con apenas 17 años, sale del puerto de Gijón, la pena por la partida se atenúa fijando la vista en un horizonte de esplendor. “No seré uno de tantos”, le escribió a su adorada hermana Florentina, y desde luego, aunque seguramente no en el sentido que a él le hubiera gustado, hay mucho de cierto en esa afirmación. Las cartas, que con inusual fervor le escribió a su hermana, lo muestran en muchos sentidos como el arquetipo de emigrante: la búsqueda de un futuro mejor, la preocupación por la salud, la familia, el trabajo, el amor y otros asuntos de parecida importancia afloran de su puño para convertirse en letra que fija iguales hazañas, o muy parecidas, a las de otros en su misma situación. Y sin embargo, el lector actual apreciará también en estas cartas lo que separa a este emigrante de todos los demás.

Las anécdotas que jalonan la novela que fue la vida de este hombre único, con su irrepetible trayectoria -vivió y trabajó en La Habana, pero también en Nueva York y México D.F.-, su particular manera de entender el mundo y sus sueños, dotan a sus cartas de un peculiar estilo en el que la jovialidad le da la mano a la melancolía y las dulces palabras sirven para aderezar las asperezas de la realidad. Como todos los hombres, Sixto Fernández fue un libro abierto y un profundo enigma. Todo lo que sabemos de él lo escribió él mismo y está en este libro.

“Asturias que perdimos, no nos pierdas”. Cartas de emigrantes asturianos en América (1863-1936)

Cartas de emigrantes asturianos en AméricaLaura Martínez Martín
“Asturias que perdimos, no nos pierdas”. Cartas de emigrantes asturianos en América (1863-1936)

2010
294 p.
(Escritos de la vida cotidiana; 2)
I.S.B.N.: 978-84-96906-27-3
20,00 EUR

Entre 1850 y 1950 muchos asturianos se vieron obligados a emigrar a América con la esperanza de asegurarse un futuro más prometedor lejos de su Asturias natal. Sus sueños, deseos, ilusiones, decepciones, alegrías o tristezas quedaron registrados en las cartas que enviaron a familiares y amigos. Estos hombres y mujeres nunca hubieran imaginado que estas correspondencias se conservarían hasta nuestros días, gracias a la labor de búsqueda y recopilación  llevada a cabo por el Muséu del Pueblu d´Asturies.

Este libro ofrece la posibilidad de leer aquellas cartas y reconstruir el viaje vital que los emigrantes asturianos realizaron entonces, adentrándonos en el amplio y complejo universo que construyeron en tierras americanas, pero sin olvidarse nunca de Asturias, de sus costumbres, sus fiestas o sus paisajes. A través de estas páginas el lector podrá convertirse en destinatario de las cartas y conocer de primera mano la vida de quienes emigraron, una vida llena de encuentros y desencuentros, de pasiones y afectos, que es ya hoy parte de nuestra Historia.

Arte General de Grangerías (1711-1714)

Arte General de GrangeríasFray Toribio de Santo Tomás y Pumarada
Arte General de Grangerías (1711-1714)

2006
1.211 p. [2 tomos]
(Escritos de la vida cotidiana; 1)
I.S.B.N.: 84-8260-172-5
80,00 EUR

Entre 1711 y 1714, fray Toribio de Santo Tomás y Pumarada (1658-1714/1715), dominico natural de La Riera (Colunga, Asturias) y residente en el convento de San Pablo de Valladolid, escribió un ambicioso Arte General de Granjerías para un sobrino que vivía en La Riera, para que con sus enseñanzas dejase de ser pobre y no dependiese de los “señores caciques”. El manuscrito no llegó nunca a su sobrino, pero se ha conservado en perfectas condiciones hasta hoy.

El Arte General de Grangerías es una fuente de información muy valiosa par múltiples asuntos. Cubre un vacío de más de un siglo en los tratados de agronomía española, entre la obra de fray Miguel Agustín (1617) y las publicadas en la segunda mitad del siglo XVIII por los ilustrados de inspiración francesa o traducidas del francés. Además, Pumarada, aunque escribe en castellano, emplea muchas voces asturianas para referirse a útiles, faenas, árboles, plantas e incluso a cualidades y sentimientos. Son más de seiscientas palabras, que constituyen un nutrido glosario del léxico asturiano de la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII, época de verdadera penuria de fuentes sobre la lengua asturiana. La obra se divide en dos partes: la Grangería Espiritual y la Grangería Temporal. En la primera ofrece noticias sobre la situación religiosa de la época, vista por la mirada de un predicador que pasó muchos años recorriendo Castilla y otros lugares del norte de España. Es un compendio de teología dogmático-moral dirigido a la instrucción de su sobrino y familia y a la vez una muestra de lo que podía ser la doctrina y el estilo de la predicación a fines del siglo XVII. Resulta una fuente igualmente valiosa para el conocimiento de la mentalidad y de las actitudes relacionadas con la vida doméstica y el mundo rural en ese periodo. La segunda parte es la agronómica, y trata sobre los cultivos, árboles, ganado, la casa y otras construcciones, ropas, aperos y demás, no sólo de Asturias, sino también de los lugares en los que residió o predicó su autor.

La edición va precedida de un amplio estudio sobre el autor y su obra de Juaco López Álvarez, director del Museo del Pueblo de Asturias. El texto ha sido transcrito por María José Priesca Balbín y Jesús Suárez López, igualmente adscritos a dicho museo.

© Copyright - REDMEDA